Democracia

Algún día, los mexicanos tendremos que decidirnos respecto a la democracia, a la que algunos aplauden y otros denuestan, pero que ahora ha sido puesta en duda, si no es que en entredicho.

Luis Rubio (@lrubiof) | Publicado en: Reforma

Democracia, ese vocablo tan traído y llevado, constituye una forma de vida, una manera en que las sociedades se organizan para tomar decisiones, gobernarse y preservar la legitimidad. Para algunos, la democracia es un estadio terminal que evoca casi un logro terminal; para otros, no es más que una manera de tomar decisiones en sociedades complejas que reclaman participación, a cambio de lo cual le otorgan, o refrendan, legitimidad al gobierno. Algunos le otorgan valores míticos, para otros se trata de algo meramente procesal. Pero casi todos sus promotores (incluso sus panegiristas) y detractores reconocen la sabiduría implícita en la apreciación de Churchill de que se trata del peor de todos los sistemas de gobierno, excepto por todos los otros que han sido intentados.

Algún día, los mexicanos tendremos que decidirnos respecto a la democracia, a la que algunos aplauden y otros denuestan, pero que ahora ha sido puesta en duda, si no es que en entredicho. El gobierno morenista ha optado por definirla en términos literales (ganamos los votos, por lo tanto hacemos lo que queramos) en lugar de liberal (que implicaría un poder sujeto a límites y contrapesos). Esa forma de rebautizar a la democracia entraña consecuencias, circunstancia que me ha llevado a explorar la forma de concebirla y aterrizarla de innumerables pensadores a lo largo del tiempo. Comparto aquí anécdotas y citas relevantes al respecto.


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