Después de una década de esfuerzos aislados y grandes cantidades de recursos invertidos en la implementación del sistema acusatorio, hoy la procuración de justicia es uno de los eslabones más críticos no sólo del sistema de justicia en México, sino del aparato de Estado en su conjunto. Por ello, se propone el diseño de un modelo de procuración de justicia que permita a las instituciones replantear sus formas de trabajo y fortalecer sus capacidades para la persecución e investigación de los delitos. Éste debe diseñarse a partir de la definición de una política criminal integral, desde una visión sistémica de seguridad y justicia, y considerando tres elementos esenciales: a) la elaboración de un plan estratégico de persecución penal, b) el establecimiento de una estrategia de priorización y c) el diseño de un modelo de investigación criminal.