Aunque el proyecto de construcción del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (NAICM) se ha destacado por una mayor transparencia, aún está pendiente la publicación de datos básicos sobre su evolución: hoy no conocemos el grado de avance del proyecto.

Mariana Campos (@mariana_c_v), Diana Nava (@DianaNavaM) y Belem Barrera (@belembarreragon) / Animal Político

Empecemos con la buena noticia. Hasta ahora, en el proceso de construcción del NAICM, no sólo se han cumplido en mayor medida que en otros proyectos las obligaciones de transparencia, sino que también ha existido un esfuerzo por publicar documentos relevantes, incluso en casos donde no hay una obligación para ello.

Por ejemplo, el Grupo Aeroportuario de la Ciudad de México (GACM) ha cumplido con publicar los fallos de las dieciséis licitaciones -que representan 87% del monto contratado al cierre de 2017- cuando normalmente se publican 4 de cada 10. Además, sin ser obligatorio, son públicos los convenios de colaboración que ha celebrado con otras entidades y dependencias, cuando generalmente estos documentos son tratados como secreto de Estado.

Incluso, ya hay indicadores sobre la ejecución de los contratos, algo que no suele verse en la rendición de cuentas de los proyectos.

Desafortunadamente, hay también una mala noticia, misma que resulta difícil de comprender. A pesar de la apertura descrita arriba, no está disponible al público de manera regular un dato fundamental sobre la evolución de todo el proyecto: el avance físico y financiero del NAICM.

Desde México Evalúa, hemos insistido en que la transparencia debe ir más allá de lo básico, lo cual no implica dejar de reportar información clave. De poco sirve ver la evolución de los contratos sin que dicha información pueda asociarse a la evolución del panorama global del proyecto.

La falta de publicación del avance del NAICM sorprende por varias razones.

Primero, ¿por qué dejar de hacer en este proyecto lo que regularmente ya se hace en otros? La Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) cuenta con un sistema de inversión pública, llamado Cartera de Inversión, que suele reportar de manera regular este tipo de información de los proyectos de infraestructura. Y aunque esto no siempre se ha hecho con la calidad deseada,[1] no sería motivo para dejar de generarla.

Además, en cumplimiento con la Ley Federal de Presupuesto y Responsabilidad Hacendaria, el avance físico y financiero de los proyectos de infraestructura es usualmente reportado trimestralmente por la SHCP a la Cámara de Diputados.

Por su parte, la SHCP está facultada para obtener mensualmente la información sobre el avance físico y financiero de los proyectos. El reglamento[2] obliga al GACM, como ejecutor del gasto, a informar tales avances cada mes como parte del seguimiento y desarrollo del NAICM.

Sin embargo, al consultar el proyecto de construcción del NAICM desde los informes trimestrales de 2014 –cuando inició el proyecto– al cierre de 2017, observamos que el avance físico y financiero se reporta en cero. En una nota al pie se justifica que esto se debe a que la asignación de recursos se transfirió al “Fideicomiso para el Desarrollo del NAICM”.

Esta explicación no basta. La LFPRH expresamente obliga a los fideicomisos que se constituyen para financiar proyectos de inversión a cumplir con las reglas generales de los proyectos, incluidas las de rendición de cuentas: “Los fideicomisos públicos que tengan como objeto principal financiar programas y proyectos de inversión deberán sujetarse a las disposiciones generales en la materia”. [3]

Además del sustento legal, el GACM cuenta con la tecnología para publicar en su página de internet el avance del NAICM, incluyendo herramientas puntuales para determinar, en tiempo real, el grado de avance de la construcción del NAICM y sus dimensiones físicas, de tiempo y costo. Para empezar, el GACM pagó 2,692 millones de pesos por el contrato de gerencia de proyecto, mismo que permite que la consultora Parsons lo acompañe en la planeación, organización y control de cada fase. El Grupo también adquirió, por 136 millones de pesos, un modelo de información de la construcción denominado “BIM”, con el que tiene información inmediata y precisa de cada obra y del proyecto, en todas sus dimensiones.

A esto se suma que, en enero de 2018, la OCDE reportó que el GACM se ha destacado por contar con el software “Sistema de Control de Obra y Proyectos (SCOP)”, el cual genera información del avance, los flujos de trabajo y el impacto de las desviaciones, con representaciones gráficas.[4]

Para redondear la lista de motivos que hacen que sea sorprendente que no se publique esta información, vale la pena destacar que parte de ella ya se ha reportado. México Evalúa pudo saber, mediante una solicitud de acceso a la información, que el avance físico del NAICM era 10.20% al cierre de agosto de 2017.[5]

Cabe señalar que la importancia de este dato, y su omisión en los informes trimestrales presentados hasta ahora, posiblemente motivó que la Comisión de Presupuesto y Cuenta Pública de la Cámara de Diputados haya obligado –en el Decreto del PEF de 2018- a la SHCP a reportar la evolución del proyecto del NAICM a partir de este año.

¿Cuándo terminará de construirse el Nuevo Aeropuerto?

Para tener una respuesta precisa, actualizada y completa, México Evalúa ha recomendado publicar un Informe de evolución del proyecto y sus contratos, en el que se reporten indicadores de seguimiento y rentabilidad, y descripciones a lo largo del tiempo[6]. También se sugiere incluir información sobre la ejecución de los principales contratos vigentes y explicar detalladamente sus avances, problemas y riesgos, así como las desviaciones y atrasos de la obra. Para fortalecer el proceso, este informe debería ser comentado por especialistas independientes en materia de construcción y obra en una mesa de seguimiento multiactor.[7]

Si se cuenta con la experiencia, los procesos y el equipamiento para rendir cuentas sobre los proyectos de infraestructura al menos en lo básico, ¿qué nos falta para hacerlo una realidad en el caso del NAICM?

 

Mariana Campos es Coordinadora del Programa de Gasto Público y Rendición de Cuentas de México Evalúa. Licenciada en Economía por el ITAM y graduada con honores como Maestra en Políticas Públicas por la Universidad de Carnegie Mellon.

** Diana Nava es Investigadora del Programa de Gasto Público y Rendición de Cuentas de México Evalúa. Abogada por la Escuela Libre de Derecho, cursó la Maestría en Políticas Públicas en el ITAM y Argumentación Jurídica en la Universidad de Alicante, España.

*** Belem Barrera es Investigadora del Programa de Gasto Público y Rendición de Cuentas de México Evalúa. Miembro del Laboratorio de Estudios de América Latina y el Caribe de Montreal; licenciada en Ciencia Política y Relaciones Internacionales por el CIDE y maestra en Gobernanza, Desarrollo y Políticas Públicas por la Universidad de Sussex.

[1] México Evalúa, Metrop: antídoto vs. La corrupción, (Ciudad de México, 2016), p. 28.

[2] Las dependencias y entidades deben informar a la SHCP sobre el desarrollo de los programas y proyectos de inversión, incluyendo los beneficios netos y sus avances físicos y financieros. Reglamento de la LFPRH, Art. 51.

[3] LFPRH, art. 9.

[4] OCDE, Segundo Informe de Avances sobre el Desarrollo del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México. Adaptando prácticas para atender retos emergentes, (OCDE, 2018), p. 49., https://www.oecd.org/gov/ethics/segundo-informe-avances-desarrollo-aeropuerto-internacional-mexico.pdf

[5] Si se considera que el aeropuerto empezó a construirse en 2015 y que el porcentaje de avance se mantiene constante, el NAICM terminaría de construirse en 27 años. Respuesta a solicitud de información 0945000082417.

[6] México Evalúa, Metrop: antídoto vs. La corrupción, (Ciudad de México, 2016), p. 54.

[7] Id.