Mariana Campos / El Sol de México

En México no sólo gastamos poco en infraestructura sino que también gastamos mal. Un estudio de McKinsey[1] reporta que nuestro país gastó 2.5% del PIB en infraestructura económica de 2010 a 2015. Sin embargo, eso representa sólo 60% de lo que realmente se requiere en este importante rubro para atender nuestras necesidades de infraestructura. Además, con datos del INEGI se sabe que el aporte de este gasto al valor agregado de la economía va cayendo en picada: decreció 30% desde 2009.

Adicionalmente, los proyectos de obra pública no sólo se manejan mal, sino que pueden resultar con deficiencias graves, como lo evidencia la obra del Paso Exprés de Cuernavaca. El 12 de julio pasado dos personas, padre e hijo, perdieron la vida al caer en un socavón que se abrió frente a ellos en la recién inaugurada vía. El trágico desenlace es consistente con un proceso de construcción improvisado.

En una revisión de 2015, la Auditoría Superior de la Federación (ASF) encontró que el Paso Exprés se construía a la par que se planeaba. Inició su construcción mientras se definían sus especificaciones técnicas y sin respetar todas las normas pertinentes. La ASF concluyó que el mal desarrollo de la obra comprometía su funcionamiento.

Contratar y construir una obra sin contar con las especificaciones técnicas es tan apropiado como pelar pistaches con guantes box. Es ineficiente, entorpece el proceso y puede implicar retrabajo y omisiones.

¿Cómo cotizar una obra cuyo alcance no ha sido definido? Sin tener las especificaciones técnicas es imposible calcular con precisión cuánto va a costar; el precio acordado inicialmente se ajustará conforme se conozca realmente la complejidad de los trabajos a realizar. En estas condiciones, el “precio más bajo” no es útil como criterio principal para garantizar la idoneidad del contratista para desarrollarla. Aun así, en el socavón, se utilizó el costo como criterio decisivo para elegir al consorcio ganador.

Aunque en la Ley de Obras Públicas y Servicios Relacionados con las Mismas (LOPSRM) sí se ordena privilegiar la experiencia y la especialidad de los contratistas, la misma ley también establece un mecanismo de evaluación de proposiciones para todas las obras en el que el precio siempre representa la mayor parte de la calificación para adjudicar un contrato, sin considerar los diferentes estados de preparación de los proyectos que llegan a licitarse.

El caso del socavón dejó claro que eliminar de entrada tantas ofertas de posibles contratistas porque ofrecieron un precio mayor al más bajo no tiene sentido si el precio va a subir desproporcionadamente. En el Paso Exprés, la obra terminó costando casi el doble de lo que se pactó durante su contratación. Además, este tipo de criterios desvirtúa la competencia.

La falta de preparación de los proyectos está ocasionando serias deficiencias en las obras públicas y dificulta el combate a la corrupción en este sector. Un país abrumado por la pobreza y la desigualdad requiere urgentemente una planeación de obra pública que verdaderamente permita elevar su potencial económico y productivo. La pregunta en la primera semana del año nuevo es: ¿qué candidato o candidata a la presidencia reconocerá el sinsentido de pelar pistaches con guantes de box?

[1]Bridging infrastructure gaps: Has the world made progress en el periodo 2010-2015 https://www.mckinsey.com/industries/capital-projects-and-infrastructure/our-insights/bridging-infrastructure-gaps-has-the-world-made-progress.