Si realmente los gobiernos desean solucionar el problema de la mala calidad del aire incentivando el uso de modos sustentables de movilidad, entonces es indispensable combatir la inseguridad en el transporte público. Los ciudadanos perciben este servicio como inseguro y dicha percepción está sustentada en la incidencia delictiva real.

Por: Jimena David (@jimena_dag)

Desde el 5 de abril y hasta el 30 de junio de 2016, en la Ciudad de México se aplicará el programa “Hoy No Circula” a todos los automóviles y motocicletas sin importar el tipo de calcomanía[1]. Esta medida fue implementada en respuesta a los altos niveles de contaminación por ozono y partículas suspendidas registrados durante el año, los cuales activaron la Fase I de Contingencia Ambiental el 14 de marzo de 2016, la primera vez desde enero de 2005[2].

El objetivo de esta medida es reducir el número de automóviles que circulan diariamente dentro de la Zona Metropolitana del Valle de México (ZMVM) e incentivar la movilidad peatonal, ciclista y el transporte público, con el fin de disminuir la emisión de contaminantes. Sin embargo, éste último medio presenta varios problemas, siendo la percepción de inseguridad y la victimización de las más relevantes.

La inseguridad en el transporte público en las principales áreas metropolitanas del país

Con base en la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública (Envipe) 2015, encontramos tres hallazgos sobre la situación de la seguridad en el transporte público y su relación con la movilidad en las ciudades.

1. El transporte público se percibe como inseguro

La Envipe muestra que el 83% de los ciudadanos del la ZMVM (alrededor de 12 millones de personas), se sienten inseguros en el transporte público. El mayor grado de inseguridad se concentra en esta área, seguida por el Estado de México (82%), Cuernavaca (81%) y la Ciudad de México (80%).

Dado que en la ZMVM el 71% de los viajes se realizan en transporte público[3], al menos la mitad de la población simultáneamente usa el transporte público y se siente insegura al hacerlo.

 

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2. La percepción de la inseguridad tiene sustento en datos reales

Si bien las cifras anteriores no miden la incidencia delictiva, sino sólo la percepción de la inseguridad, la Envipe también permite medir e identificar en dónde y cómo ocurren los delitos. Encontramos que el 26% (poco más de 3 millones) de los delitos que se reportaron en la ZMVM en 2014 se cometieron en el transporte público, de los cuales el 94% (casi 3 millones de casos) fueron robos o asaltos, seguido por delitos sexuales (hostigamiento sexual, manoseo, exhibicionismo o intento de violación).

3. Debido a la inseguridad, hay personas que dejan de usar el transporte público

En promedio, el 14.6% de la población de todas las áreas metropolitanas analizadas ha dejado de usar el transporte público por temor a ser víctima de un delito. Zacatecas es la principal área metropolitana del país donde se reporta esta situación, con 24% (42 mil). El Estado de México y la ZMVM se ubican con 22% (2.5 millones de personas) y 20% (2.8 millones de personas), respectivamente. La Ciudad de México está en la media, con un 14% (que representa casi un millón de personas).

 

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Situación en la Ciudad de México y Estado de México (2011-2015)

De acuerdo con los datos anteriores, la percepción de la ciudadanía sobre la carencia de seguridad en el transporte público está correlacionada con la incidencia delictiva dentro de éste. Cuando 1 de cada 4 delitos ocurren en el transporte público, una percepción de inseguridad en el servicio del 83% no es exagerada.

Esto es aún más claro en el tiempo. Las siguientes gráficas muestran la evolución de la percepción, la incidencia delictiva en el transporte público y las personas que dejan el servicio a causa de la inseguridad en la Ciudad de México y el Estado de México[4], desde el 2011 y hasta el 2015.

En el Estado de México, entre 2011 y 2015, se observa un aumento del 6% en delitos que ocurren en el transporte público y una alza del 5% de personas que han dejado de usar este servicio por miedo a la inseguridad. En el mismo periodo la percepción de inseguridad en el transporte público se ha mantenido arriba del 80%.

La CDMX ha tenido un mejor desempeño puesto que la proporción de delitos que ocurren en el transporte público se redujo 6% entre 2011 y 2015 y el porcentaje de personas que dicen dejar el servicio por miedo a ser víctimas de un delito se redujo en 3% en el mismo periodo. Sin embargo, el cambio en la incidencia delictiva no ha sido lo suficientemente grande para reducir la percepción de inseguridad, la cual aumentó en un 5% entre el 2014 y el 2015.

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El Estado de México contribuye con el 55% de la población de la ZMVM y la CDMX con el 45% (Hidalgo contribuye con un municipio), por lo que los gobiernos de estas entidades necesariamente deben coordinarse para planear e implementar políticas en materia de seguridad, movilidad y calidad del aire. Los avances que ha logrado la CDMX en los últimos cinco años se ven contrarrestados por la creciente problemática de inseguridad en el transporte público del Estado de México.

Pensemos en soluciones

Hoy en día, cada vez es más común escuchar historias de inseguridad y violencia que ocurren en el transporte público de la ZMVM. Casos como el de Adriana García, una doctora de 38 años de edad y madre de dos niñas, que fue asesinada el 19 de mayo en un intento de robo a bordo de una unidad de la Ruta 25 del Estado de México[5].

Si realmente los gobiernos desean ofrecer una solución el problema de contaminación atmosférica al incentivar el uso de modos sustentables de movilidad, una acción indispensable recae en combatir la inseguridad en el transporte público. En este sentido, la experiencia internacional señala varias respuestas para inhibir esta problemática:

  • Cámaras dentro de los autobuses, trenes, taxis y estaciones de transporte público[6][7]. Esta medida funciona como disuasivo y también permite identificar a los sospechosos en caso de que se cometa un delito.
  • Instalación de botones de alerta en autobuses, trenes y estaciones de transporte público[8]. Esta medida necesita estar acompañada de un adecuado servicio de atención inmediata de las autoridades[9].
  • Patrullaje y operativos aleatorios en rutas de transporte público de superficie[10], con énfasis en las rutas de mayor incidencia delictiva[11].
  • Mayor vigilancia en el STC Metro, principalmente en las estaciones de mayor demanda y en horas pico.
  • Fomentar que existan mejores condiciones de seguridad en los alrededores de las estaciones de transporte público: alumbrado público, retiro de obstáculos en las banquetas, cámaras y patrullaje son algunas formas de fortalecer al entorno.

La situación de inseguridad en el transporte público de la ZMVM es preocupante. Bajo estas condiciones, resulta racional que, de tener la oportunidad, los ciudadanos prefieran utilizar su auto particular antes que el transporte público, aún si este último puede ofrecer menores tiempos de viaje y es más sustentable.

Como parte de las políticas que implementen los gobiernos estatales en la ZMVM para fomentar el uso de transporte público, en un esfuerzo por combatir la mala calidad del aire, es esencial que se realicen acciones que combatan efectivamente los problemas de inseguridad del transporte público, con especial énfasis en los robos, asaltos, homicidios y delitos sexuales. Si el gobierno falla en su tarea de ofrecer servicios seguros y de calidad a los ciudadanos en materia de movilidad, el uso del auto particular no podrá reducirse exitosamente y todos seguiremos sufriendo los efectos de la mala calidad del aire por muchos años más.

*Jimena David es investigadora del área de seguridad de @mexevalua. La autora agradece los comentarios y sugerencias de Jonathan Furszyfer, Luis Mejía, Jimena de Haro y Ana Laura Jaso.

* La nota metodológica y la base de datos trabajada se pueden encontrar aquí. La base de datos original se puede descargar aquí.

[1] De acuerdo con la Secretaría del Medio Ambiente de la Ciudad de México, el sector que más contribuye a la contaminación del aire es el transporte, con el 46% de las emisiones. El Centro Mario Molina (2006) advirtió que los automóviles particulares son la principal fuente de emisión de precursores del ozono (Compuestos Orgánicos Volátiles –COV- y Óxido de Nitrógeno –NOx-).

[2] Sedema. (2016). Activación del Programa de Contingencias Ambientales Atmosféricas (PCAA) en la ZMVM Contingencias (Fase I y Fase II). Ciudad de México.

Sedema. (2016). Modificaciones al Programa para Contingencias Ambientales Atmosféricas (PCAA) . Ciudad de México.

[3] INEGI, GDF, GEDOMEX. (2007). Encuesta Origen Destino.

[4] Las Envipe 2011, 2012, 2013 y 2014 no tienen división por área metropolitana, únicamente a nivel estatal.

[5] Diario Amanecer. (25 de 05 de 2016). Riesgos del Transporte Público. Diario Amanecer .

[6] British Council. (s.f.). Staying safe on public transport. Recuperado el 25 de 05 de 2016.

[7] Transport for NSW. (s.f.). Safe Travel on Public Transport. Recuperado el 25 de 05 de 2016.

[8] Public Transport Victoria. (s.f.). Safe Travel Iniciatives. Recuperado el 25 de 05 de 2016.

[9] En autobuses de Jalisco se implementa un programa piloto llamado “Botón de Pánico Jalisco” en teléfonos inteligentes que envía una alerta y ubicación por GPS a las autoridades en caso de emergencia. En el STC Metro de la Ciudad de México también existen mecanismos de alerta en los trenes, a lo que responden policías de las estaciones.

[10] Transporte público que circula a nivel de calle, no STC Metro.

[11] Transport for NSW. (s.f.). Safe Travel on Public Transport. Recuperado el 25 de 05 de 2016